Si Dios Quiere

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Hablando un poco del mundo de los negocios, recuerdo una de esas sesiones de trabajo en que me tocó ser anfitrión de un grupo de ejecutivos extranjeros (de habla hispana) en el 1996.

Cada día en el área de producción y al final del día, revisábamos los resultados, preparábamos una agenda de trabajo para el siguiente día y más de una vez usé la expresión, por ejemplo “mañana completaremos el lote, si Dios quiere” o “mañana revisaremos nuevamente la orden de compra, si Dios quiere”,

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Publicidad y Crisis de Atención

Publicado originalmente el martes 2 de marzo del 2004 (Espejos y Música).

Con el “boom” del Internet al final de los 80’s y con el crecimiento exponencial de los sites presentando todo un despliegue de creatividad e imaginación para captar la atención del público se dieron unos cuantos fenómenos muy apreciables entre los emisores y entre los receptores de ofertas de todo tipo de soluciones. Sin embargo, ese grupo de nuevos emprendedores sabía que había que robarle a otros medios la atención y lograr que los potenciales clientes tuvieran al menos un mínimo contacto con la(s) página(s) de la empresa.

Por alguna razón, los investigadores encontraron que el enemigo a vencer era la industria de la televisión y la prensa escrita, es decir, periódicos y revistas. Comenzaron a anunciarse en programas de alto rating, en los periódicos en las secciones más llamativas de acuerdo al tipo de público meta y finalmente la TV y las publicaciones escritas vinieron a convertirse en una especie de “caballo de troya”, en la que la industria del internet procuraba desplazar la atención de aquellos medios para concentrarlos en sus nuevos emprendimientos.

Venta de flores, tickets de avión, entradas para eventos de entretenimiento, libros, música digital, video juegos y acceso a páginas eróticas y otras, ocupan los primeros lugares en “hints” dentro de los buscadores.

En las ciudades que aún se encuentran en vías de desarrollo, es justo ahora cuando comienzan a aparecer las primeras señales de un cambio agresivo en la forma de hacer publicidad exterior. Ya mientras estamos frente a una luz roja de semáforo tenemos acceso a un montón de información que lamentablemente no procesamos, o al menos de inmediato. Hoy día tenemos en nuestras manos una crisis de atención.

Publicidad y Crisis de Atención
Un mundo cambiante, el envío de facturas, de mensajes en tiempo real, la agilidad para el cambio de canales viendo la programación de la noche y un montón de cosas de las que somos capaces en brevísimo espacio de tiempo, nos enfrenta perfectamente con la paradoja de esta nueva era de la información.

Recientemente asistiendo a sesiones de estudio con profesionales de la comunicación, evaluábamos las distorsiones visibles de una comunicación no efectiva y las causas que a ésta la originan. Mientras uno de los participantes (espero que esté leyendo esta publicación del día de hoy) conversaba con una compañera de trabajo, no había forma de que él pudiera despegar su mirada del monitor de la computadora. ¿Se dan cuenta? Es como si de pronto hayamos entendido que el valor de un segundo tuviera un peso inmenso, y en verdad que lo tiene, pero sin embargo, eso sólo nos sirve para prestar menos atención a quienes están cerca de nosotros, a tener más prisa en los semáforos, a optar por no ir al baño y aguantarnos porque esos pocos minutos pueden ser aprovechados para darle “send” al e-mail que estuvimos redactando.

El mundo informatizado nos está condicionando para darle un valor inmenso al tiempo, pero con una pobre orientación humana. Es esa la paradoja a la que me refiero.
Hoy día los minutos por publicidad están “por las nubes”. Si nos fijamos bien, cada vez son más frecuentes los comerciales con menos letras y con el paso más ágil de imágenes, claro dependiendo de si lo que se busca es fijar un producto en la mente del consumidor o simplemente recordarlo.

Pensemos en la gran cantidad de cosas que pueden hacerse en pocos minutos en el mundo moderno: Ver más de un canal de TV, bajar la temperatura del acondicionador de aire de la habitación sin tener que levantarnos, preparar rositas de maíz, dar click en más de una página en el internet y pasar una mercancía por el lector de código de barras, sólo por mencionar algunas.

Estas cosas compiten frontalmente con aquellas situaciones que aún se mantienen inalterables pese al paso de los años. Alimentar al bebé, encontrar todavía puntos de coincidencia de criterio con la pareja, escuchar un mensaje en la iglesia, mantener la concentración en medio de una conferencia, mantenerse coloreando una área definida sobre un papel en el colegio, borrar la pizarra, amarrarse los cordones de los zapatos.

Quizá todavía no nos hemos dado cuenta, pero ¿ha escuchado de mujeres que se recortan el pelo porque no disponen del tiempo que requieren las largas cabelleras?.

Estamos frente a una crisis de atención humana, de atención reflexivamente personal.

En mi caso, para no quedarme atrás, hoy día estoy lidiando con una mala costumbre de crisis de atención a quienes se dirigen a mi. Con más frecuencia que antes me impaciento cuando abundan en detalles, cuando ya me han dado una respuesta y siguen hablando conmigo. Ya no soporto más de un “bye” en una conversación telefónica, pues a veces le he cerrado el teléfono a la gente mientras siguen hablando.

Este nuevo mundo que nos ha tocado vivir a quienes hemos visto los cambios dramáticos que ha sufrido la humanidad en tres décadas, nos ha dejado desarmados para enfrentar inteligentemente la crisis de atención. Expositores reputados y maestros indican que la atención de una persona no puede mantenerse por más de veinte minutos sin que ella se distraiga, pero sinceramente considero que esa cantidad de tiempo debe ser evaluada nuevamente a la luz de las cosas que hoy estamos diciendo.

Rescatemos las relaciones primarias, esas que tienen que ver conmigo mismo y con la gente que tenemos más cerca. Acerquémonos a Dios pidiendo paciencia …y “la quiero ahora mismo”. Tengamos una relación más pausada, regresemos a las cosas que dieron origen a los seres que hoy somos. Proponte ser diferente sólo durante un día en el trabajo y examina tranquilamente en tu casa los resultados. Te prometo que encontrarás motivos agradables de asombro como para merecerte un abrazo.

Hasta la próxima entrega.

#Konectemos

Carta a mi gato

[Originalmente dado a conocer el 28 de septiembre de 2004]

¿No te ha pasado que algunas cosas que estás haciendo ya las habías visto antes? ¿No te has visto frustrado(a) por algo adverso y sientes que es la segunda vez? ¿Sólo en año nuevo o tu fecha natalicia encuentras oportuno hacer una revisión de lo que llevas de vida hasta ahora?  Aunque por convicción no creo en la reencarnación, ni tampoco tengo un gato, en esta entrega juego un poco con la ficción, mis momentos reflexivos y los que han marcado mi adultez.  La idea no es que te guste o no, es simplemente animarte a hacer el tuyo propio… trazar el plano para alcanzar a tu futuro conociendo tu pasado.  Espero lo aproveches.

Carta a mi gato (la próxima vez que tenga vida)

La próxima vez escucharé más a mis corazonadas
cometeré los mismos errores que vi me hicieron crecer
perdonaré más y haré preguntas sin respuestas
daré respuestas inesperadas
seré menos predecible

Cuando llegue el mes de julio estaré listo a la batalla
de una nueva vida, o quizá de un nuevo marzo
atenderé más a mi clase de abecedario
que a hacer muecas al espejo
miraré más hacia el frente y menos a los lados
no sentiré envidia por los juguetes caros de mis vecinos
no volveré a entrar objetos metálicos en las tomas de corriente

Me interesaré más por las noticias… mucho más que ahora
pondré cara de sabio al leer las económicas
seguiré sin creerle a los mercaderes de la política, seré menos rebelde
pacífico, pero no tonto
tomaré decisiones a tiempo y sin remordimientos

La próxima vez
aprenderé a tocar un instrumento que pueda llevarse en autobús
entenderé mejor los deportes

En una segunda oportunidad que a lo mejor no existirá
seré mejor ciudadano
más preocupado
tendré los mismos hijos…como seres amados
y con otros nombres talvez de niña

Cuando despierte de este quinto sueño
las filas para recoger un corazón serán más largas y lentas
no habrá tantos limpios
y sí muchos usados

La próxima vez que tenga vida
estaré mejor preparado para un viaje eterno
tendré más fe para mi Dios
tendré nueva vez un lápiz y papel
y volvería a escribir estas cosas
si algo sale mal.

Escucharé más a mis corazonadas
cometeré los mismos errores que vi me hicieron crecer
perdonaré más y haré preguntas sin respuestas

¿Por qué las historias se repiten?

Espejos, Así empezó todo

El 1 de octubre del 2001, es la fecha en que termino de leer un libro del terapeuta napolitano Walter Riso, titulado “Intimidades Masculinas” (1999). No pude resistir la tentación de compartir gran parte de lo que había encontrado en aquel formidable libro y resumí lo más que pude los puntos que más me impactaron para enviarlo por correo electrónico a una lista de mis amigos del Coro Estudiantil y algunos ex compañeros de la oficina. Creo que es ahí donde empieza mi afición por compartir por la vía electrónica mis conocimientos y experiencias de navegación. Lo titulé “Espejos y Música”. Luego les comento por qué. Ahora les comparto in extenso el contenido de aquel e-mail.

Hola a todos.

Acabo de terminar de leer el libro del Dr. Walter Riso de título “Intimidades Masculinas”(*), y sentiría una gran deuda con ustedes si no compartiera algún contenido de sus paginas, a modo de citas textuales con ustedes que son mis amigas y amigos.  Comenzamos:

-Introducción
“Muchos hombres desean volver a las fuentes originales del poder masculino, que no se alimenta de la explotación y la imposición sino de una profunda humanidad compartida. La liberación masculina no es una lucha para obtener el poder de los medios de producción, sino para desprenderse de ellos”.

-El paradigma de la fortaleza masculina
“La fortaleza física no es una cualidad intrínseca y determinante de la masculinidad, ni mucho menos.  Si el varón reduce su hombría a los músculos, reemplazara el pensamiento por el sudor, y eso si que es grave”.  “Para ser varones no tenemos que colgarnos de los pulgares, ni rompernos la espalda levantando pesas, ni soportar estoicamente las angustias y asumir el papel de un decadente Rambo, un imperturbable Hombre Marlboro o un atlético e insípido Sansón”.

-Sobre la pugna afectiva interior del varón y la falsa incompatibilidad entre agresión y ternura.
“Los datos son irrefutables: la mayoría de los niños varones que han sido golpeados pasan a ser golpeadores cuando son adultos, y no me estoy refiriendo solamente al ataque a las mujeres, sino también a la violencia entre hombres, que es mucho más frecuente”.

-Sobre el miedo a estar afectivamente solo
“Al contrario de lo que generalmente se piensa, el asiduo visitador de burdeles, además de sexo, también suele buscar afecto. La prostituta, cuando es verdaderamente profesional, no solo tiene relaciones sexuales con su cliente, sino que literalmente lo ama, lo cuida y lo contempla mientras dure el convenio”.

“Pese a que muchos hombres viven solos y parecen adaptarse adecuadamente a ese rol, el proceso psicológico que debe elaborar el varón para llegar a aceptar su soledad afectiva es muy complejo, e indudablemente más difícil de procesar que el de la soledad femenina. Las estadísticas muestran que el hombre separado no es capaz de disfrutar de su soltería por mucho tiempo.  Un sentimiento de ansiedad lo empuja a buscar nueva compañera para tapar rápidamente la vacante. Por desgracia, este acelere lo puede llevar nuevamente a equivocarse: otra vez la que no era.

Cuando un hombre propone e incita la separación de manera segura y reposada a su esposa, pueden ocurrir dos cosas: o es un varón muy superado o tiene otra.  Mi experiencia profesional me ha enseñado que la segunda opción es la más probable. Aunque la incapacidad para divorciarse se debe a muchas causas  (por ejemplo culpa, sentido de la responsabilidad, amor por los hijos, problemas económicos), realmente la mayoría de los hombres es cómoda y la separación, por definición, incomoda.  El varón no suele saltar al vacío porque perdería sus principales fuentes de afecto, seguridad, placer y conveniencia, es decir, hijos, sexo, comida y muchacha de servicio; el paquete entero, con calor de hogar.  Por tal razón, muchos varones funcionan con el principio de Tarzán: No soltarse de una liana hasta que no se tenga la otra bien agarrada.  Cuando un hombre se va de la casa casi siempre tiene algo seguro a que aferrarse, aunque a veces puedan ocurrir “atascamientos afectivos”.  Algunos “tarzanes” quedan colgados de dos lianas, inmóviles y quietos, con cara de “yo no fui”, atrapados entre dos mujeres”.

-Vales por lo que tienes
“Mientras las mujeres suelen competir entre ellas mas por lo que son, la mayoría de los varones rivalizan mas por lo que tienen.”  “No sabemos manejar ni disfrutar el tiempo libre: o nos aburrimos o nos sentimos culpables”.

-La sexualidad masculina
“Para ser amigos de las amigas, o viceversa, no necesitamos despojarnos de la sexualidad que define el propio genero. Ser amiga de un varón implica correr el riesgo de un piropo, un chiste o algún comentario con “olor a hombre”.

“…la regla queda definida de la siguiente manera: el hombre entra por el sexo, y si encuentra lo que le gusta, llega al amor; si no es así, se devuelve.  La mujer entra por el amor, y si todo va bien, llega al sexo.  Cuando la cosa funciona, nos encontramos en la mitad del camino”.

“Ser amigo de una mujer es entrar en contacto con su feminidad y no con un ser angelical asexuado, por eso es “amiga” y no “amigo”.”

“Ser amiga de un varón es reconocerlo como tal, como una amalgama de sentimientos masculinos entrelazados, donde el sexo puede estar en un cuarto o quinto plano, casi imperceptible, pero “vivito y coleando”.  “Una sexualidad masculina digna se refiere a una sexualidad que respete la integridad psicológica, tanto del varón como de la mujer.  La sexualidad, cuando es digna, no envilece ni corrompe a nadie, porque no genera apego”.

Espero que hayan disfrutado de esta lectura, si consiguen el libro, aunque sea prestado, sé que le sacaran el jugo a este interesante material sobre nuestro genero. Buen provecho.

Consejo? Cómpre el libro!

MG